Qué es un bloqueo emocional, síntomas y cómo superarlo

Sabemos la importancia de las emociones en nuestra vida. Son adaptativas a todos los niveles independientemente de cómo sea nuestra vida, siendo obligatorias para nuestra supervivencia. Un bloque emocional es una situación anómala donde nuestros pensamientos y emociones quedan relegados a un segundo plano. Actuamos con normalidad a pesar de notar que algo dentro de nosotros no va bien.

Aunque el propio nombre del suceso aluda aparentemente solo a las emociones hay que tener en cuenta la influencia que tienen sobre el resto de elementos de nuestro ser. Las emociones afectan tanto a la conducta como al pensamiento, modificándolas aunque no nos percatemos de ello. Es por ello que si sufrimos una eventualidad drástica nos comportemos habitualmente de una forma incomprensible, alterando nuestro pensamiento acordemente a las emociones que sentimos en el momento.

Es importante no confundirlo con las más que habituales reacciones moderadas emocionalmente ante determinadas noticias. En el bloqueo emocional real nos negamos a afrontar la situación. Para comprender la diferencia es sencillo que nos pongamos en uno de los casos más habituales: el fallecimiento de un familiar directo. Que aparentemente mantengamos entereza y sigamos con nuestra vida no significa que haya un bloqueo. Cuando la situación nos sorprende a nosotros mismos y ni siquiera podemos pensar en ello es cuando debemos plantearnos si nos está ocurriendo algo.

Ya sabemos cómo funciona el bloqueo emocional pero lo que todavía no hemos tocado es la forma en la que evoluciona. El bloqueo emocional es siempre temporal, no puede mantenerse para siempre incluso aunque nos esforcemos para ello. Al evitar que nos sintamos peor por lo que nos ha ocurrido aprendemos que es la mejor forma en teoría de sobrellevar los problemas. Acumulamos las emociones que sentimos manteniéndose latentes en nuestro interior.

El bloqueo como defensa ante los problemas

Los bloqueos emocionales son parte de estas paradójicas situaciones que son negativas pero que se dan porque cumplen una función aparentemente positiva en nuestra vida. Un bloqueo emocional al impedir que pensemos razonablemente sobre lo ocurrido hace que ‘evitemos’ sufrir. Al igual que ocurre con las preocupaciones extremas, perdemos una parte de nosotros mismos para ganar un cambio beneficioso en apariencia al darnos un refuerzo inmediato.

Volvamos a nuestro duelo comentado anteriormente. Hemos perdido a ese familiar tan importante en nuestra vida, siendo natural que suframos su pérdida y caigamos en un comportamiento apático durante un determinado periodo de tiempo. Cuando esa pérdida es tan grave como para tocar los pilares fundamentales de nuestra vida puede ser más ‘útil’ no sufrir por miedo a que caigamos en una depresión. Aceptamos el lamento y su pérdida pero no llegamos a asimilarla realmente, incluso nos esforzaremos por sonreír negando la importancia de lo ocurrido con frases tan habituales como que es algo normal en la vida.

¿Es sano este tipo de comportamiento? Para nada, un bloqueo emocional debe ser siempre tratado. Pensar que es una etapa y que ya se nos pasará es la mejor forma de que suframos un duro golpe emocional en un tiempo y que repitamos el bloqueo en futuras situaciones. Lo más difícil es que la sensibilidad al bloque irá aumentando, pasando de sufrirlo ante situaciones graves como la pérdida de personas cercanas hasta llegar a otras objetivamente menos importantes como un problema laboral que nos impide salir el fin de semana. En los bloqueos emocionales anulamos las emociones negativas sin comprender su función en nuestra vida

Esforzarnos en transmitir lo que sentimos

Tanto a nosotros mismos como a los demás. Evitar hablar de lo ocurrido es una consecuencia natural en el bloqueo emocional, pensando que no es importante y que al sacarlo a coalición lo único que haremos es sufrir innecesariamente. Necesitamos ese sufrimiento, tenemos que poder expresar todo lo que llevamos por dentro sin miedo a una evaluación negativa tanto social como personal. Aceptarnos a nosotros mismos como personas que sufren pudiendo llorar sin vergüenza es un paso necesario para evitar futuros bloqueos.

Compartir nuestros pensamientos y emociones abiertamente

Aprender a expresarnos de forma abierta con las personas de nuestro entorno es esencial para superar el bloqueo. Aunque creamos que no va a servir de nada las personas realmente escuchan a los demás al identificarse en lo vivido. Todos hemos pasado momentos realmente duros en la vida y aunque creamos que nuestra situación es única la desgracia y el sufrimiento es algo ‘normal’ en el ser humano.

Como es de esperar, dichas emociones acaban buscando una válvula para salir de nuestra mente, atrapándonos de forma súbita sin poder impedirlo. En la conducta personal se traduciría en llantos repentinos, sentimiento abrumador de inutilidad personal y sensación de incapacidad absoluta para superar los problemas. Todo lo que hemos guardado por dentro sale repentinamente como una cascada a presión, sin saber cómo actuar al no tener experiencia de ello. La zona de confort mantiene grietas ocultas que no podemos ver.

Es por ello que los bloqueos emocionales no son adaptativos hoy en día en la sociedad. Cuando vivíamos exclusivamente satisfaciendo nuestras necesidades básicas evitábamos que interrumpieran los procesos de supervivencia. Hoy en día un bloqueo emocional nos impediría desarrollar correctamente las relaciones personales que nos van surgiendo, lastimándonos en nuestro concepto personal a pesar de poder mantenernos vivos sin peligro alguno.

Mantenernos activos

Una de las consecuencias más habituales del bloque emocional es la desidia en actuar. Conseguir estar activos en todos los campos personales es obligatorio aunque no tengamos ganas de hacerlo. Si nos gusta el deporte lo haremos, y si nos proponen un plan para distraernos nos obligaremos a ir. En situaciones de ocio es cuando más conseguiremos que se rompa el bloqueo, normalizando nuestra situación en un escenario en el que nos premiarán socialmente por abrirnos a los demás.



Sabías qué...

Sonreír forzadamente levanta el ánimo. Poco, pero funciona, y es que los músculos implicados en la sonrisa se relacionan directamente con las emociones. No significa que sonríamos para superar el bloqueo emocional, es simplemente que mostrarnos positivos a la larga ayuda aunque creamos que nos estamos engañando a nosotros mismos.

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